La
delincuencia juvenil
La delincuencia
juvenil hace referencia a los delitos cometidos por los
menores de edad. La mayoría de los sistemas jurídicos, al abordar
tales conductas, utilizan órganos judiciales ad hoc, como los
tribunales de menores, prevén determinadas especialidades procesales
para su enjuiciamiento y cuentan con medios coercitivos específicos
para su represión, como los centros juveniles de detención.
Los delitos juveniles suelen recibir gran atención
de los medios de comunicación y políticos. Esto es así porque el
nivel y los tipos de crímenes juveniles pueden ser utilizados por
los analistas y los medios como un indicador del estado general de la
moral y el orden público en un país y, en consecuencia, pueden ser
fuente de alarma y de pánico moral.
Como la mayoría de los tipos de delitos, los
crímenes cometidos por jóvenes se han incrementado desde mediados
del siglo XX. Existen múltiples teorías sobre las causas de los
crímenes juveniles, considerados especialmente importantes dentro de
la criminología. Esto es así, porque el número de crímenes
cometidos crece enormemente entre los quince y los veinticinco años.
En segundo lugar, cualquier teoría sobre las causas de la
delincuencia deberá considerar los crímenes juveniles, ya que los
criminales adultos probablemente habrán tenido un comienzo en la
delincuencia cuando eran jóvenes.
Por otra parte, otro posible origen de la
delincuencia juvenil son problemas como la esquizofrenia, trastornos
conductistas/mentales, estrés postraumático, trastorno de conducta
o trastorno bipolar.
La
violencia
Consiste en la presión ejercida sobre la voluntad
de una persona, ya sea por medio de fuerzas materiales, ya acudiendo
a amenazas, para obligarla a consentir en un acto jurídico.
La violencia es un elemento que se encuentra
comúnmente en la delincuencia juvenil y es uno de los factores que
influyen a los jóvenes a cometer actos ilícitos llevados por la
violencia.
Causas de la Violencia
El fenómeno de la violencia es muy complejo. Hay
muchas causas, y están íntimamente relacionadas unas con otras y
conllevan a la delincuencia de menores. En general se agrupan en
biológicas, psicológicas, sociales y familiares. Tan sólo por
citar algunos ejemplos dentro de cada grupo, tenemos:
Causas Biológicas
Se ha mencionado al síndrome de déficit de
atención con hiperactividad (DSM IV 314.*/ICD10 F90.*) como causa de
problemas de conducta, que sumados a la impulsividad característica
del síndrome, pueden producir violencia. Un estudio con niños
hiperquinéticos mostró que sólo aquellos que tienen problemas de
conducta están en mayor riesgo de convertirse en adolescentes y
adultos violentos. La conclusión es que hay que hacer un esfuerzo
para aportar a aquellos niños hiperquinéticos con problemas de
conducta recursos terapéuticos más oportunos e intensivos.
Los trastornos hormonales también pueden
relacionarse con la violencia: en las mujeres, el síndrome disfórico
de la fase luteínica se describió a raíz de los problemas de
violencia presentes alrededor de la menstruación, específicamente
en los días 1 a 4 y 25 a 28 del ciclo menstrual, pero el síndrome
no se ha validado con estudios bien controlados, aunque se ha
reportado que hasta el 40 por ciento de las mujeres tienen algún
rasgo del síndrome y que entre el 2 y 10 por ciento cumplen con
todos los criterios descritos para éste. De 50 mujeres que
cometieron crímenes violentos, 44 por ciento lo hizo durante los
días cercanos a la menstruación, mientras que casi no hubo delitos
en las fases ovulatoria y postovulatoria del ciclo menstrual 4. Con
frecuencia, el diagnóstico de síndrome disfórico de la fase
luteínica está asociado con depresión clínica, que puede en
algunos casos explicar su asociación con la violencia.
Causas Psicológicas
La violencia se relaciona de manera consistente con
un trastorno mental – en realidad de personalidad – en la
sociopatía, llamada antes psicopatía y, de acuerdo al DSM-IV,
trastorno antisocial de la personalidad (DSM-IV 301.7; ICD-10 F60.2)
y su contraparte infantil, el trastorno de la conducta, llamado ahora
disocial (DSM-IV 312.8; ICD-10 F91.8), aunque hay que aclarar no
todos los que padecen este último evolucionan inexorablemente hacia
el primero, y de ahí la importancia de la distinción. El trastorno
antisocial de la personalidad se establece entre los 12 y los 15
años, aunque a veces antes, y consiste en comportamiento desviado en
el que se violan todos los códigos de conducta impuestos por la
familia, el grupo, la escuela, la iglesia, etc. El individuo actúa
bajo el impulso del momento y no muestra arrepentimiento por sus
actos. Inicialmente esta violación persistente de las reglas se
manifiesta como vandalismo; crueldad con los animales; inicio precoz
de una vida sexual promiscua, sin cuidado respecto al bienestar de la
pareja; incorregibilidad; abuso de sustancias; falta de dirección e
incapacidad de conservar trabajos; etc. Salvo que tengan una gran
inteligencia o que presenten formas menos graves del trastorno,
fracasan en todo tipo de actividades, incluyendo las criminales, ya
que carecen de disciplina, lealtad para con sus cómplices,
proyección a futuro, y siempre están actuando en respuesta a sus
necesidades del momento presente. El trastorno es cinco a diez veces
más frecuente en hombres que en mujeres. Como estos sujetos están
más representados en los estratos más pobres, hubo alguna discusión
sobre si la pobreza induce o potencia estas alteraciones. Esto se ha
descartado: los individuos con trastorno antisocial de la
personalidad, por su incapacidad de lograr metas y conservar empleos,
tienden a asentarse naturalmente en los estratos de menores ingresos.
Causas Sociales
La desigualdad económica es causa de que el
individuo desarrolle desesperanza. No se trata de la simple pobreza:
hay algunos países o comunidades muy pobres, como el caso de algunos
ejidos en México, en los que virtualmente desconocen el robo y la
violencia de otro tipo. Sin embargo, la gran diferencia entre ricos y
pobres y sobre todo la imposibilidad de progresar socialmente sí
causa violencia: la frustración se suma a la evidencia de que no hay
otra alternativa para cambiar el destino personal.
Más importante como causa social es la llamada
subcultura delincuente. Aunque sus detractores dicen que esta
hipótesis carece de evidencia experimental, hay comunidades, barrios
y colonias en donde niños y jóvenes saben que para pertenecer al
grupo y formar parte de su comunidad necesitan pasar algunos ritos de
iniciación, entre los que se encuentran robar, asaltar o quizá
cometer una violación. La falta de medición requiere de estudios,
sí, mas no de desestimar lo que obviamente es un factor de formación
de conductas y c
Definición
de Delincuencia Juvenil
Delincuencia, conjunto de infracciones de
fuerte incidencia social cometidas contra el orden público. Esta
definición permite distinguir entre delincuencia (cuyo estudio, a
partir de una definición dada de legalidad, considera la frecuencia
y la naturaleza de los delitos cometidos) y criminología (que
considera la personalidad, las motivaciones y las capacidades de
reinserción del delincuente).
Visto el concepto de delincuencia, resulta
necesario delimitar el adjetivo de juvenil, es decir, ¿cuándo la
delincuencia es juvenil? Vaya por delante que no podemos emplear al
objeto de este trabajo el significado etimológico de tal adjetivo,
pues desde este punto de vista, quiere decir lo relacionado con la
juventud. Y no es aplicable, decimos, este concepto etimológico,
porque dentro del campo de las ciencias penales viene entendiéndose
por delincuencia juvenil la llevada a cabo por personas que no han
alcanzado aún la mayoría de edad , mayoría de edad evidentemente
penal.
La delincuencia Juvenil
Apuntábamos en páginas anteriores que el término
delincuencia juvenil no tienes el mismo significado para todos los
criminólogos. Difieren básicamente en dos puntos
- El primero en determinar la edad a partir de la cual se puede hablar de delincuente juvenil y
- El segundo, que radica en determinar cuáles deben ser las conductas que dan lugar a calificar a un joven como delincuente.
Por cuanto hace a la edad en que podemos referirnos
a la delincuencia juvenil, participamos del criterio de estimar como
tales a los que cuentan con más de 14 años de edad.
El menor infractor lo podrá ser hasta los 14 años
de edad, a partir de este límite, deberá ser considerado como
delincuente juvenil con los grados de responsabilidad ya apuntados,
los que desde luego no tienen pretensión de definitividad, pues
dependerá de los estudios que en lo futuro se realicen y que
permitan conocer los fenómenos físicos y psíquicos del adolescente
que puedan obligar a variar los límites de edad ya señalados, los
que están apoyados en los estudios más aceptados hasta la fecha.
El anterior punto de vista, no es actualmente el
que aceptan la mayoría de los Códigos penales de la República,
pues por ejemplo el Código del Distrito Federal y el estado de
México, fijan como límite para la responsabilidad penal la edad de
18 años, el Código Penal de Durango se inclina por el límite de 16
años y en igual sentido el de Tamaulipas y otros Estados.
La delincuencia juvenil y entorno social.
El estudio de la criminalidad juvenil constituye un
tema de actualidad, no sólo del derecho penal, sino también de la
criminología y de las ciencias conexas. El constante aumento de los
conflictos sociales, y con ellos el de la delincuencia, ha
incrementado el interés por el tema, tanto en los países
industrializados o centrales, como también en los llamados países
periféricos, como son los de América Latina.
Para comprender el interés por el análisis y la
búsqueda de soluciones para la delincuencia juvenil, es necesario
ubicar este fenómeno dentro de la problemática de la sociedad
actual. La estructura social en que les ha tocado vivir a los niños
y jóvenes de hoy, está caracterizada por una complejidad cada vez
mayor, donde la búsqueda de soluciones no depende ni de fórmulas
tradicionales, ni de líderes carismáticos.
La delincuencia juvenil se ubica, por lo menos en
América Latina, dentro de un contexto social caracterizado por
grupos de niños y adolescentes ubicados dentro de niveles de miseria
o pobreza, desempleo, narcotráfico, concentración urbana, baja
escolaridad o analfabetismo, agresiones sexuales y desintegración
familiar. A estos grupos sociales se les ha negado todos los derechos
humanos, tales como el derecho a la vida, la salud, la educación, la
vivienda, en fin, el derecho al desarrollo.